Atlético Madrileño regresó a Alcalá de Henares para un crucial enfrentamiento contra Betis Deportivo, tras un empate sin goles en Teruel. Para el equipo rojiblanco, dirigido por Fernando Torres, este partido era vital para presionar a Eldense y Sabadell en la tabla, mientras que los verdiblancos buscaban acercarse a la salvación. Cada encuentro a estas alturas de la temporada es de suma importancia.

El partido comenzó de manera prometedora para el Atlético Madrileño. En el minuto 4, Miguel Cubo forzó una tarjeta roja para un defensor del Betis por una falta de último hombre, dejando a su equipo con ventaja numérica. Sin embargo, esta superioridad no se tradujo de inmediato en un juego fluido, ya que el filial rojiblanco encontró dificultades para sacar el balón con limpieza.

La ventaja llegó gracias a una brillante jugada de Arnau Ortiz por la banda izquierda, quien tras desbordar a su marcador, asistió a Adrián Corral. El defensa cántabro batió a Manu González con un potente disparo de zurda, anotando su segundo gol de la temporada y poniendo el 1-0. La alegría en Alcalá fue efímera, ya que Borja Alonso, asistido por Pablo García, igualó el marcador para el Betis Deportivo pocos minutos después.

Uno de los momentos más controvertidos del encuentro ocurrió cuando Rafa Llorente recuperó el balón y Arnau Ortiz recortó dentro del área para marcar el 2-1. Sin embargo, el árbitro señaló una falta inexistente justo cuando el balón cruzaba la línea. Tras una revisión del FVS, la decisión fue mantenida, dejando a la afición en Alcalá atónita. Este incidente se sumó a las constantes quejas sobre el bajo nivel arbitral en la división.

Tras el descanso, Fernando Torres, conocido como "El Niño", realizó cambios clave, introduciendo a Marko Perovic y Rayane Belaid en lugar de Romeo Hueso y Miguel Cubo. Estas sustituciones buscaban revitalizar al equipo y añadir frescura al ataque, demostrando la intención del técnico de buscar la victoria a pesar de las adversidades y la polémica.